sábado, 8 de agosto de 2009

Usûlun. Su historia (II)

"Buenas noches niños. Veo entre vosotros algunos que no son tan jóvenes pero esta historia es para todos, es la historia de como este pedazo de tierra se convirtió en nuestro hogar"


Apenas un centenar de personas llegamos hasta este sitio donde os encontráis. No creáis que todo era tal como ahora, era una extensión baldía entre dos brazos de río y al principio mucha gente estaba decepcionada y terriblemente cansada. Pero Sunthas y la señora Grajo no perdieron tiempo y exploraron las cercanías, viajaron a Spathlin y Calembel y trajeron alimentos, tiendas y leña. Fue una suerte que en aquellos días encontrásemos al señor Dîn y a sus buenos hermanos, pues ellos nos procuraron los primeros hogares, aquellos tiempos fueron muy duros y todos trabajamos sin descanso haciendo lo mucho o poco que podíamos, unos cazaban, otros forrajeaban, otros traían leña y agua, nadie se quedó de brazos cruzados y así poco a poco, día tras día, semana tras semana, un pequeño grupo de tiendas y cabañas de madera se convirtió en una comunidad.

Recordad que pronto llegaron los hombres de las marismas, los soldados que habían sido de la Tercera Compañía en Tir Nindor, el capitán Adunael y, si niños y niñas, Gulthar. Al principio sólo era uno más y aunque más tarde los hombres y mujeres de las marismas se marcharon buscando su propio camino y los soldados y el propio capitán volvieron a la capital, Gulthar permaneció y todos sabéis como ha luchado por levantar estos muros. No existe hombre, mujer, niño o anciano que no se haya reído con él ni ninguno que no sepamos que siempre podremos contar con su brazo fuerte. No os olvidéis tampoco a Nylia, esposa del señor Dîn ni a Merien, su compañera y portaescudos del Señor Sunthas que falleció en el lejano sur y cuya tumba siempre está rodeada de siemprevivas, ni a Marcus el buscador que tanto nos hizo reír y que era duro como una piedra.

En aquellos días hicieron grandes amigos y aliados y se forjaron vínculos duros como el acero enano. Forak Sangresucia se hizo con el corazón de todos a pesar de su terrible pasado, atravesando los más duros caminos y luchando a brazo partido, el joven maestro Haedrec que nos asombró con su juventud y sabiduría, el sabio Aeghen cuyas palabras son siempre acertadas y justas y que sabe entender más allá de lo evidente, Pesc su joven aprendiz, digno heredero de su maestro; el maestro de maestros, Camlan, cuya esencia y sencillez nos ha calado a todos como una lluvia pronta de mayo; Tirrin el viajero, sin cuya guía estaríamos perdidos; Marendil Rhudainor, el comandante de nuestros soldados, hombre justo y honesto, siempre presto a prestar ayuda y tantos otros que espero sepan disculparme los que no he mencionado, mi memoria no es tan buena pero en nuestro corazón siempre permanecen.

Vamos a permanecer un minuto en silencio por todos los que ahora están lejos y sabed, amigos y hermanos, que todos nosotros miramos las mismas estrellas y que por lejos que estén estamos en sus pensamientos.


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